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Cervezas Yakka se hace con Madrid

La semana pasada se produjo el desembarco definitivo de Cervezas Yakka en Madrid. La enseña murciana ya estaba presente en numerosos establecimientos especializados de la capital, pero después de las presentaciones, catas y maridajes con quesos, ahumados o tartas que protagonizó la marca en instituciones y establecimientos como la Escuela Española de Cata, Espuma o Slow Mex, entre otros, ha crecido entre los aficionados el interés por conocer todo lo referente a este proyecto.

Por eso quedamos el pasado sábado con Siul y Pau, los maestros cerveceros de Cervezas Yakka, en El Pez Eléctrico, unos de los emblemas de la nueva ola rockera de Malasaña y punto final de su periplo madrileño. Mientras el público empezaba a trasegar sus referencias Indian Brown Ale (fuerte carga de cereal y lúpulo y aroma de vainilla y Mare Nostrum (rubia amarilla, ligera, refrescante, con toques cítricos y de flor de azahar), Pau tomó la palabra para contarnos su trayectoria cervecera anterior a encontrarse con Siul, el fundador de Cervezas Yakka: “Llegué al mundo de la cerveza artesana en el año 2006 cuando estudiaba Ingeniería Agrícola en Valencia. Yo estaba más metido en la cultura del vino, pero allí entré en contacto con gente que hacía cerveza en sus casas, cosa que yo ni me había planteado que fuera posible… Hicimos algunos lotes juntos con kits muy rudimentarios, lo que había entonces. Un tiempo después de terminar la carrera quise meterme de lleno en el ámbito de la producción de cerveza, empecé con un amigo de mi pueblo, Alcoy, y acabé en Barcelona, aprendiendo con profesionales y cerrando recetas hasta que montamos nuestra microcervecería con Espiga en nuestra localidad natal. En 2015, Siul, a quien conocía de ferias y otros eventos, y con el que había muy buen rollo, me cuenta que ha encontrado a gente para montar una fábrica propia y no me lo pensé, lo vi claro y me embarqué”.

Siul se remontó a 2001 para hablar de su vocación cervecera: “Entonces viajé de Murcia a Barcelona con unos colegas y descubrí que se podía hacer cerveza con pocos medios, en un garaje y tal. Muchos años después, pienso en probar algo diferente a lo que había estado haciendo profesionalmente y en 2009 fundo la marca. En 2011 empezamos a fabricar más profesionalmente en plan nómada. Una de las fábricas con las que produje era la de Pau en Alcoy, ahí entablamos una relación más estrecha. Y en 2015, a raíz de un viaje surgió  la posibilidad de unirnos y montar la fábrica con una bodega en Jumilla, y ahí estamos”.

¿Estilos que se trabajan en la antigua Casa de la Ermita jumillana, sede de Cervezas Yakka? “Todas las cervezas que estamos produciendo ahora, menos una, son de alta fermentación. Tenemos referencias fijas partiendo de la Mare, que es una Golden Ale, pasando por la German Ale con certificación ecológica, nuestra IPA de centeno, una Brown, y luego más de temporada la DBA, algunas colaboraciones… Y ahora la Lunática, más experimental, fusión de cerveza y vino, con 50% de mosto de garnacha y 50% de rubia y levadura de vino… Estamos disfrutando de estas fusiones, de envejecer en barrica, aportar cosas diferentes…”.

Siul remarca que pretenden hacer cervezas muy refrescantes, que se beban fácil. “Es un guiño a nuestra tierra, tan calurosa. Queremos hacer cervezas accesibles, popularizar la cerveza artesana, ¡que arrase! Pero también elaborar lo que ahora esté medio olvidado, que no se esté haciendo ya. Estilos que se han aparcado entre tanta novedad y son muy interesantes”.

Muy interesante es el presente y el futuro inmediato del equipo que han formado Siul y Pau para llevar a Cervezas Yakka a lo más alto del sector de la pequeña (o más bien mediana) producción de cerveza artesanal. Por nuestra parte, estaremos más que atentos a su evolución.

Artículo de Adrián Pinar
Director de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

 



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