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Las 3 diferencias básicas entre la cerveza artesanal y la cerveza industrial

«Parece como más natural», «es más turbia» o un críptico «sabe raro» son algunos de los comentarios habituales de quienes prueban por primera vez una cerveza artesanal. Y entonces, esos neófitos posan sus vasos en las barras correspondientes y les preguntan a sus amigos conocedores: «Pero realmente, ¿cuáles son las diferencias entre la cerveza artesanal y la cerveza industrial?». Esta es la respuesta:

  1. Las recetas de cervezas artesanales no incluyen aditivos artificiales ni conservantes. Tampoco maíz, trigo o mijo, cereales de bajo coste que producen cervezas de calidad inferior. Las cervezas artesanales se hacen con agua, maltas de cebada o trigo, lúpulos y levadura exclusivamente.
  1. Las cervezas industriales se pasteurizan después de la fermentación con el objetivo de eliminar todos los microorganismos del líquido y asegurar la homogeneidad del producto. Este proceso hace que la cerveza pierda poder nutricional. Y, también, la capacidad de generar dióxido de carbono, que ha de ser inyectado. Al no sufrir la pasteurización, las cervezas artesanales siguen fermentando en las botellas o barriles que las contienen y por ello conservan su valor alimenticio y producen su gas de forma natural.
  1. El filtrado de las cervezas se realiza en el caso de las industriales a través de procesos químicos inducidos externamente, mientras que el de las cervezas se hace mediante diferentes técnicas de trasvase. Estos últimos métodos pueden conllevar que las cervezas resultantes tengan algún residuo, pero no les restan sabor, aroma y propiedades, como sí ocurre con los primeros.

Hay factores subjetivos que también diferencian una producción industrial de cerveza de una artesanal. El maestro cervecero que encara una nueva receta de cerveza artesanal selecciona cuidadosamente los ingredientes y técnicas a emplear en su elaboración de acuerdo a los medios de que disponga. Las grandes fábricas de cerveza optimizan costes (utilizan una menor proporción de maltas, lúpulos y levadura respecto del agua, por ejemplo) en detrimento de la calidad de sus productos.

Artículo de Adrián Pinar
Director de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

 



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