logo

Founders Llega a Madrid

En esta semana de eventos, reseñas, presentaciones, todos tenemos los mismos datos. Founders, la cervecera que creció en Grand Rapids, Michigan, y que Alec Mull dinamizó en producción hasta convertirse en una de las veintitrés cerveceras con mayor volumen de ventas en los Estados Unidos. La historia la sabemos o la podemos leer, es recomendable.

El pasado domingo compartimos unas rondas de pintas hasta la madrugada con algunos miembros de los chicos de Michigan y dos de los responsables de Cervecera Independiente. Unas rondas de contrastes con anécdotas que hemos sintetizado en uno de esos post que recogen lo más significativo sobre el encuentro con Founders en el Toast Tavern.

La primera ronda de pintas compartía espacio con una ronda nueva, mientras mezclábamos impresiones e idiomas. Brian May, vicepresidente de Estrategia de Founders, me contaba como Dirty Bastard había salvado a la compañía años atrás. Una Scotch Ale que en un momento crítico sirvió como revulsivo a una situación económica que amenazaba con la continuidad de esta cervecera. Salió Dirty Bastard, decía Brian, y todo el mundo amó a Dirty Bastard. No es de extrañar, esta cerveza de color rubí oscuro nivela la maltosidad con una buena inclusión de lúpulos. El toque a caramelo y tofe, da paso a un final amargo y seco. Particularmente me encantan esas cervezas que me recuerdan al primer trago de cerveza, a la primera vez que noté ese amargor intenso y que me hizo mirar a mi padre preguntándome porqué bebían tanta cerveza. Ahora lo entiendo, porque la cerveza, como otras cosas en la vida, se saborea mejor cuanto más hemos probado otros bocados de la vida.

Jeremy Kosmici escribe a la familia, con la diferencia horaria de seis horas al llegar al hotel tendrá tiempo de llamar y hablar con ellos. Acaban de llegar, ha dormido un par de horas en el avión, pero la sensación del día eterno la llevan en los ojos. Bebe una All Day Ipa, una de sus niñas, que como maestro cervecero de Founders ha gestado. Como padre, sabe que es difícil decir que se tienen preferencias por uno de tus dos hijos, lo mismo le sucede con sus cervezas. Eso sí, All Day, esa session ipa, es de esas cervezas de las que te puedes tomar pintas y pintas durante el día y la noche. Su sabor amargor leve, los frutales en nariz y boca, la convierten en una cerveza de varias rondas. Encendemos un cigarro, mientras hablamos de la Centennial, una IPA americana que no deja indiferente. Me gustaba darle un toque a caramelo, comenta Jeremy, pero me preocupa la oxidación que el sabor sea más a cereza. Una honestidad brutal de alguien que tiene la oportunidad de trabajar en lo que es su pasión. Hablamos sobre como era nuestra vida hace unos doce o quince años, le pregunto si se imaginaba en Madrid como maestro cervecero de una de las breweries americanas con mayor volumen de ventas presentando sus cervezas. Me mira y sonríe desde los ojos, me contesta que por aquella época estaba en paro haciendo cerveza en casa. Hablamos de los críos, de ese mito moderno de la conciliación y volvemos a las cervezas. Las medallas son algo aleatorio, también influye mucho la suerte, a mí lo que realmente me gusta es que tú o cualquier otro pueda disfrutar de una buena cerveza y que esa cerveza tenga algo mío, dice mientras se ajusta las gafas.

Hemos probado algunas cervezas españolas, entre ellas una imperial porter que ha causado sensación. En la conversación que sigue, Mike Stevens, CEO y cofundador de la empresa, se sorprende de los precios. Le pregunto que si le parecen caros y me mira con mayor sorpresa. No, responde, una pinta en una taproom en la brewery la tenemos a 4 dolares, mira a Rick Fortier, manager creativo, que se lo confirma. Y la conversación deriva en los sueldos medios en ambos países, la crisis…

 



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *